Algunas de las conclusiones de un estudio al respecto fueron tan curiosas como que, los sujetos que visitaron a sus familias naturales en ese periodo, enriquecieron su microbiota y bacterias. Esto se debe a tener un contacto más cercano con su familia y hubo más intercambios físicos en besos y abrazos muy apretujados. Sin embargo los que visitaron a su familia política no ganaron nada en riqueza bacteriana y microbiana y se detectó incluso la ausencia de algunas bacterias concretas.
La riqueza de la microbiota intestinal entre otras, está asociada a un buen estado de salud. Visitar familiares políticos o gente desconocida pareció no ser tan beneficioso como visitar a tu familia. ¿Pero por qué? una de las posibles conclusiones es que el estrés al que te sometas en tu vida, repercute directa o indirectamente en tu “fauna microbiana” y provocar ciertos problemas intestinales.
Estrés e intestinos
Desde la época de Hipócrates es conocida la relación entre el estrés, microbiota y salud intestinal. Todos hemos vivido momentos de nervios que nos han provocado que el vientre se nos vuelva algo loco.
Si disminuye tu microbiota, aumenta la permeabilidad intestinal, uniones entre células del intestino se abren y todo lo que pasa por él, se transfiere al organismo con mayor facilidad. Esto significa que si estamos en ese estado de permeabilidad, puede haber elementos que antes logramos eliminar y ahora se transfieren a nuestro cuerpo provocando intolerancias, alergias o intoxicación. Sirva el ejemplo de un ceviche de atún, el cual nos traspasará más mercurio si nuestra microbiota es débil.
El estrés es uno de los factores que provoca esta situación llamada síndrome de intestino permeable. Concluimos entonces que un equilibro de la microbiota intestinal influye directamente en nuestra salud general.
Zonas azules
Son esas zonas del mundo donde los habitantes llegan habitualmente a ser muy ancianos. No solo llegan a muy ancianos sino que además lo hacen más sanos que gente más jóven de otras zonas.
Los hábitos comunes en estas zonas son tales como vivir en zonas rurales, consumen alimentos que ellos mismos cultivan, crían o compran e intercambian en su comarca, no son sedentarios, viven en la naturaleza y no conocen el estrés de las ciudades.
Super Microbiota
Tener el tipo de vida anteriormente mencionado (Zonas azules) unido a una ingesta de comida moderada, evitar ultraprocesados, productos de proximidad, fermentados, grasas saludables, aporta cosas positivas al organismo de un humano.
Este estilo de vida es también saludable para nuestra microbiota a la que le estaremos dando de comer adecuadamente. Si cuidamos nuestra microbiota, se establece una simbiosis en la que ella en su conjunto, cuidará de nosotros.
A día de hoy no se sabe a ciencia cierta si una microbiota muy buena en personas muy longevas está asociado totalmente a su modo de vida o intervienen también factores como el genético.
Algunas enfermedades como pueda ser Párkinson tienen un desequlibrio muy concreto en su microbiota y que son un factor común. Así mismo ocurre en otras muchas patologías.
El aumento de ciertas bacterias o microbios en el organismo puede afectar incluso en nuestro comportamiento, provocando estrés, ansiedad o incluso apetito sexual no convencional (Toxoplasmas).
12 apuntes de salud a este respecto
No sin antes decir que estos aspectos no se aplican o siguen de igual forma en todos los estados de la vida, ya que nuestro cuerpo no es el mismo por la mañana que por la noche, trabajando solo o discutiendo con tu pareja. Hay que adaptarse y saber aplicar los consejos acordes a las circunstancias.
- Peso Nuestra microbiota es pieza importante para gestionar nuestro peso. Por eso hay dietas que funcionan con unos y otros no. La microbiota interviene directamente en la asimilación de los nutrientes, grasas, vitaminas etc. Además de factores genéticos, metabolismo etc.
- Alimentación Actualmente nos tienen inmersos en un caos sobre la dieta, multitud de mensajes tratan de influir en nosotros sobre qué es bueno y es malo. Más adelante se hablará a este respecto.
- Emociones Estar emocionalmente saludable es primordial para nuestra microbiota. Pareciera que es alimenta de nuestro bienestar mental. Procura gestionar tu autoestima, rodearte de gente, hábitos y lugares que te aporten cosas buenas en tu estado de ánimo. Nuestras tripas actúan como un segundo cerebro.
- Movimiento Procura evitar el sedentarismo, muévete, haz cosas, pasea, corre, se activo y evita anclarte en un sofá.
- Piel Tu piel también tiene microbiota. Un buen equilibrio se basa en tener la higiene justa. Hay que estar limpio, si, pero un exceso de duchas o lavados puede destruir esa microbiota que nos protege de ciertos factores ambientales.
- Metabolismo No necesitamos comer a todas horas para mantener los niveles de glucosa. Un metabolismo sano es capaz de gestionar los niveles de insulina y glucosa en buen estado en un periodo de ayuno incluso de 24h lo cual aprovecho de decir que es bastante sano hacerlo de vez en cuando.
- Sistema inmunitario Un factor muy común en cualquier enfermedad de tipo inmunitario son las disbiosis orales, intestinales y respiratorias. Una disbiosis es un desequilibrio en la microbiota, en un área concreta de tu cuerpo. Por ello para el cuidado inmunitario y el de este tipo de enfermedades, interviene directa y positivamente una gestión buena de la alimentación y la microbiota.
- Músculos y esqueleto Evitemos el sedentarismo para mantener nuestros músculos y huesos en buen estado. El sedentarismo también enferma nuestra microbiota.
- Fertilidad Equilibrio hormonal, menstruaciones sin dolor y regulares, menopausias sin sítomas. Todo en este órgano tiene microbiota e interviene en nuestra salud fértil. Incluso el semen, la vejiga o la orina contienen su propia microbiota.
- Sistema gastrointestinal deposiciones que no floten ni duelan, sin flatulencias excesivas, sin hinchazón. Todo esto podría sugerir tener un sobrecrecimiento bacteriano o un desequilibrio en la microbiota.
- Estilo de vida. Exponerse lo menos posible a toxinas (cosa casi imposible hoy día que nos bombardean incluso desde el aire y esto lo digo yo, el que escribe este cuaderno).
- Longevidad (Es cuestión de leerlo en el libro)
Todo esto es un resumen muy breve de un maravilloso capítulo del libro ¡Es la microbiota Idiota! de Sari Arponen Doctora en Ciencias Biomédicas, Licenciada en Medicina, Experta en enfermedades infecciosas, Psiconeumoinmunología clínica y experta en nutrición. Encontrarás muchos más detalles e información muy enriquecedora leyendo su libro.
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